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jueves, 1 de octubre de 2009

Un universo propio


Vinos como los de Nueva Zelanda
Despiertan la agudeza de los sentidos

El vino, como sustancia de la naturaleza, tiene que ser percibido por los sentidos. Una cata es simplemente un
ejercicio de educación del gusto que estimula su consumo y potencia el disfrute.


Cuando se trata de degustar un vino basta con despertar los sentidos y prestar atención. Todos los sentidos entran en juego: el tacto, distinguiendo las sensaciones de temperatura, textura y astringencia, o las burbujas de un champán; el oído, atendiendo al canto del tapón al descorchar, o al caer del vino dentro de la copa. Pero los tres sentidos más importantes en el ejercicio de la cata son la vista, el olfato y el gusto.


EXPRESIONES DE TALENTO

Quiero compartir algunas de las emociones que viví en torno al vino en un reciente viaje a Nueva Zelandia. Los vinos Craggy Range, por ejemplo, son inspiradores. Detrás de su producción hay una filosofía que habla acerca del alma de los prados verdes y los tonos marrones del otoño. Son de gran elegancia y textura, y están en perfecto balance. Por ejemplo, como parte de la Prestige Collection destaca el Sophia, de color granate y notas a violetas, cedro, ciruelas y vainilla. Su carácter untuoso y su complejo bouquet lo hacen ideal para maridarse con platillos de carne vacuna.


Los vinos de la bodega Seresin en la lejana y hermosa Nueva Zelandia despliegan el encanto de la creatividad y de lo tradicional con sus vinos elaborados con las uvas Chardonnay, Riesling, Pinot Gris, Pinot Noir, Sauvignon Blanc y Semillón. El Reserve Sauvignon Blanc 2007 es ideal para compartir en una tarde con los amigos o en una de esas reuniones de las tardes veraniegas.


Los vinos Villa Maria en Aukland, han sido galardonados a lo largo de varios años debido a su despliegue de características no convencionales y exclusivas de aquel terruño. El Villa Maria Cellar Selection Riesling despliega para deleitarnos, notas cítricas con aromas de azahar que seducen al olfato. Ideal para maridarse con pescado.


Los vinos Montana, se caracterizan por ser muy demandados y por su interés en la sustentabilidad del planeta. Además de cuidar su medio ambiente, reflejan la armonía con el entorno. Por mencionar a una de sus joyas, de acidez balanceada y notas especiadas, The Montana Reserve Pinot Grigio refleja el carácter de los valles neoceolandeces.


Los vinos Peregrine, reconocidos con premios y menciones en el competido mundo del vino, conservan los toques de la tierra de Nueva Zelandia. El Peregrine Pinot Noir 2007, es de gran estructura, complejo y de gran disfrute.


Los vinos Goldwater son la expresión de la isla de Waiheke. Un ejemplo es el Goldwater Wairau Valle Sauvignon Blanc 2008, que es de delicado equilibrio con marcadas notas a frutas, lo que lo hace idóneo para saborearse solo, o bien, como compañía perfecta de mariscos o carnes blancas.


Los vinos Nautilus, poseen el firme propósito de llevar un momento de placer y estilo a la mesa, y debo decir que éstas botellas cumplen muy bien su cometido. El Nautilus Estate Chardonnay 2006, tiene presencia en más de treinta países y ha sido galardonado internacionalmente.


La bodega Mt. Difficulty produce, desde 1992, vinos Premium como el Mt Difficulty Pipeclay Terrace Pinot Noir 2007, que se elabora sólo en un número limitado de botellas. Presenta notas a mora y regaliz, con un largo final a frutas y taninos finos.


Finalmente, hablando de vinos maravillosos, no puedo dejar de mencionar al Lawson’s Dry Hills Riesling 2006, con sus aromas a limón y su complejo final. La acidez natural que lo caracteriza se obtiene gracias al clima de la región.


PARA RECORDAR

  • Las bebidas blancas encienden pasiones.
  • Las burbujeantes imprimen sonrisas de satisfacción.
  • Las hierbas contagian el buen humor.
  • Las dulces hacen brillar los ojos y los labios.

lunes, 17 de agosto de 2009

Comer bien

Un recorrido por los sitios del mundo que son vanguardia y marcan tendencia en el gusto de los sibaritas

La mesa para mí es un reducto sagrado. Aromas, sabores y sensaciones se unen ahí en una bella sinfonía. Precisamente recordando algunas increíbles experiencias, les platicaré sobre algunos de mis restaurantes favoritos.

Saffron, en Nueva Zelanda

A cargo del chef Peter Gawron, hombre encantador y alegre con un talento extraordinario, este espacio culinario está ubicado en la ciudad de Arrowtown. Este lugar ostenta una elegancia soberbia que se nota desde la entrada, y se conecta con el interior en sus delicados toques de madera y sus colores que crean un ambiente acogedor.

Su menú se compone de entradas como el Caviar con acompañamientos clásicos, platos fuertes como Tartaleta de Hapuka a la parrilla con puré de espinacas con mejillones en salsa de crema y Vermouth, y Pato confitado sobre pay de lentejas, rollos primavera y mermelada sultana. La carta de vinos abarca una buena selección propia de la región, de la provincia francesa y de Central Otago. Por ejemplo, el Peregrine Pinot Gris y el vino de postre 04 Cloudy Bay Late Harvest Rieslin, Marlborough.

• 18 Buckingham Street, Arrowtown, Nueva Zelanda. ¡Es un must!!

Sergi Arola Gastro en Madrid

España es uno de los cinco destinos más visitados del mundo. Uno de esos imanes es la gastronomía. Miles de restaurantes, recetas de fama internacional y chefs cada día más vanguardistas que han convertido a este país en una meca de la buena mesa.

Y ahí está Sergi, irreverente y genial y su lugar denota su carácter único. En medio de un ambiente ecléctico y vanguardista, este lugar abrió sus puertas en la ciudad española de Madrid. Sus detalles florales en medio de las mesas, que consisten en una rosa roja dentro de un óvalo de cristal, y su vajilla en colores y formas novedosas, me transportaron hasta un tiempo fuera de este planeta. Y claro que su menú completó el encanto con sus opciones con maridajes que incluyen desde los platos básicos, hasta el ideal para los amantes del queso, así como una especial selección a la carta que incluye, por mencionar algunos solamente, berberechos al natural con salsa espinalé y las almejas gordas al natural con cítricos. La carta de vinos incluye unas 500 etiquetas.

Su bar ofrece exquisitos martinis ya que su barman sabe que un buen cóctel, para que merezca el nombre de tal, no solamente debe constituir una combinación bien hecha de bebidas, sino también por su presentación, sabor y perfume, satisfacer al paladar y al espíritu para el que ha sido creado. Un mérito bien ganado en el caso de Sergi Arola.

• C/ Zurbano 31, 28010 Madrid, España.

Jaso, en Polanco D.F

Y como me fascina deambular por las calles de Polanco en una de esas tardes de viernes en las que doy rienda suelta a los placeres, me encanta poderme topar con propuestas como ésta. Se trata de Jaso, un restaurante que realiza una combinación audaz entre lo tradicional y lo moderno, a través de recetas clásicas que se han sido enriquecidas con toques vanguardistas y en un ambiente moderno que al mismo tiempo está lleno de calidez.

Su nombre encierra las siglas de sus padres-creadores-fundadores-chefs: Jared y Sonia.
Cuidado hasta en el mínimo detalle, este espacio (diseñado por misma dupla que marcó un estilo con Casa Lamm, como son Juan Pablo Serrano y Rafael Monjaraz) parece repetir todo el tiempo el mantra de “todo aquí es perfecto”.


El menú está a cargo de estos dos jóvenes encantadores, quienes bajo el concepto de cocina americana contemporánea ofrecen platillos deliciosos, así como menús degustación de 5 o 9 tiempos con su respectivo maridaje. También ofrecen degustaciones de postres o quesos también con maridajes. Su carta de vinos es muy interesante ya que incluye etiquetas de varias partes del mundo como Estados Unidos, México, Francia, Italia, España y Argentina, entre muchos otros. Esta experiencia se complementa gracias a su cava, en la que puede cenarse en la intimidad, rodeados por cientos de botellas que están a la espera de ser escogidas.

• Newton 88, Polanco, México.